En la entrada anterior os hablamos sobre cuáles eran los beneficios de dejar que los niños y niñas se aburran. Y es que sabemos, tanto por comunicación como por observación, que muchos papás y mamás, cuando no saben qué hacer para que sus hijos estén entretenidos, optan por las pantallas para que se distraigan y no molesten a los demás. Pero, como ya os comentamos, esto es un error, porque el aburrimiento contribuye al desarrollo de la creatividad, gestionar la frustración y fomentar la reflexión.
Ahora bien, las personas que están tomando algo tranquilamente en un espacio público o comiendo en un restaurante no tienen por qué soportar que nuestros peques tengan una rabieta y se pongan a gritar por ese aburrimiento que están experimentando. Y aunque somos conscientes de que, hoy en día, no recurrir a las pantallas suena casi utópico, máxime cuando ni siquiera nosotros somos capaces de abstraernos completamente de ellas, existen alternativas con las que podemos acompañar ese aburrimiento sin resolverlo, cediendo a nuestros hijos e hijas la autonomía que necesitan.
¿Cómo acompañar a nuestros hijos cuando se aburren?

El valor que tiene aprender a aburrirse es que los niños y niñas desarrollan la capacidad de estar con ellos mismos y a buscar su propia diversión. Por esa razón, desde nuestra escuela infantil de metodología Montessori vamos a proponeros algunos ítems que podéis seguir como sus papás y mamás para acompañarlos sin intervenir directamente.
- Observa, no hagas. En lugar de correr a darle opciones, cuando veamos que nuestro peque se aburre podemos preguntarle cosas como: «¿Y qué podrías hacer con ese tiempo?» o «Es normal estar aburrido, ¿qué crees que harás ahora?». De ese modo, le damos espacio para reflexionar y explorar por su cuenta antes de tomar el control y darles ideas. Pero no debemos incurrir en esto hasta que ya lleven un buen rato sin saber qué hacer. Es entonces cuando podemos decirles algo como: «¿Quieres que pensemos juntos en algunas ideas?».
- Crea un espacio rico, pero sin pasarte. Podemos organizar su entorno para que disponga de un espacio libre con acceso a materiales creativos y de juego: papeles, pinturas, cuentos, puzles, bloques o disfraces para que puedan imaginar que son otras personas. Y al no sobrecargar el espacio, los llevamos a que imaginen nuevas formas de interactuar con lo que tienen.
- Tiempo libre sin pantallas. Si todo su tiempo libre está ocupado con pantallas y actividades dirigidas, será imposible que el aburrimiento aparezca. Por esa razón debemos brindarles tiempo sin hacer nada, donde surja el ambiente propicio para el juego creativo.
- La caja del aburrimiento. Otra opción para guiarlos sin intervenir directamente es crear un recipiente, como una caja o un tarro donde depositemos papeles que contengan ideas abiertas, como hacer un dibujo con los ojos cerrados, inventar un personaje y contar su historia, construir algo con cosas recicladas (y ya de paso les explicamos en qué consiste reciclar) o buscar cinco cosas que empiecen por una letra determinada del abecedario.
La clave de todo esto reside en crear un entorno que permita a nuestros hijos e hijas descubrir por sí mismos cómo convertir el aburrimiento en algo divertido, creativo y tranquilo.
Si tenéis alguna pregunta, no dudéis en contactar con nosotras a través del formulario de nuestra página web, vía llamada telefónica, o presencialmente en nuestro centro de educación infantil Mi Cole en Ruzafa, Valencia.
