Ha llegado noviembre y, con él, los tan temidos resfriados, debido a los cambios de temperatura. Y no sólo hablamos de los peques, sino que muchos papás y mamás, debido a la cercanía con sus hijos e hijas, son capaces de arrastrar catarros durante meses. Pero como lo que nos ocupa son esos locos bajitos que nos roban el corazón, vamos a centrarnos en ellos para que estén lo más seguros posible.
En la etapa de 0 a 3 años, los bebés todavía están desarrollando su capacidad para regular la temperatura corporal, por lo que los cambios de estación precisan algunos ajustes en rutinas cuidado y entorno. No importa que los veamos más o menos gorditos, porque siguen siendo muy pequeños y sus calorías aún no desempeñan el importante papel que jugarán cuando sean más mayores. Así pues, desde nuestra escuela infantil de metodología Montessori vamos a presentaros algunos detalles a tener en cuenta de cara al cambio de estación.
¿Cómo cambiar las rutinas de los niños con la llegada del frío?

Bueno, para los que viven fuera de Valencia, leer que aquí tenemos frío puede resultar cuando menos pintoresco, pero sí es cierto que las temperaturas bajan y debemos adaptarnos, máxime si tenemos un peque a nuestro cargo. De ese modo, os dejamos algunos cambios que podéis implementar en las rutinas de vuestros hijos e hijas.
- Ropita. Ni mucho ni poco abrigo. ¿Cómo lo hacemos? Rigiéndonos por la siguiente máxima: el bebé debe llevar una capa más que el adulto. ¿Por qué? Pues porque los bebés pierden calor más rápido que los adultos, pero también pueden sobrecalentarse con mayor facilidad. En consecuencia, lo mejor es emplear capas finas y transpirables, como algodón y lana merino, que se puedan añadir o quitar según el ambiente, evitando siempre materiales sintéticos que atrapen la humedad, lo que irritaría su piel. Además, debemos asegurarnos de que manitas, pies y cabecita estén protegidos, puesto que son zonas por donde se pierde calor.
- Temperatura hogareña. Es necesario encontrar un equilibrio entre el confort y la salud. Las temperaturas no deberían sobrepasar los veintidós grados, pues de lo contrario el contraste cuando salgan a la calle será más fuerte. Y, por otra parte, es bueno ventilar unos minutos al día, incluso haciendo frío, para renovar el aire y reducir los posibles virus en suspensión.
- Sueño. El cambio de hora y las noches más largas afectan a los ritmos biológicos tanto de niños como de adultos. Por esa razón, es necesario ajustar gradualmente la hora de irse a la cama, anticipándonos de diez a quince minutos durante los primeros días hasta que nuestro peque se acostumbre. No obstante, eso no quita que sigamos manteniendo sus rutinas de baño, pijama, cuento y dormir, sólo que añadiendo esos pequeños intervalos de tiempo.
- Alimentación. Tanto en otoño como en invierno los niños y niñas necesitan comidas que les aporten energía y defensas. Así, si ya ingieren alimentos sólidos, es bueno introducir comidas templadas, como purés de verduras, sopas y legumbres trituradas, aparte de mantener una buena hidratación, aunque no haga calor, y reforzar el sistema inmune con frutas ricas en vitamina C. Y si toma pecho o biberón, no queda sino regular la temperatura de la misma para que no esté demasiado fría.
- Salidas. Con sentido común. El aire libre es fundamental para el desarrollo físico y emocional de los niños y niñas, ya que refuerza su sistema inmune y favorece el sueño, pero debemos pertrecharlos con ropa adecuada y evitar las horas más frías, como el alba y el anochecer. Y si llueve o hace mucho viento, podemos optar por espacios interiores ventilados, como ludotecas, bibliotecas infantiles o centros de estimulación.
- Enfermedades respiratorias. Debemos tratar de prevenir, en la medida de lo posible, los virus típicos de noviembre, como gripe, bronquiolitis y resfriados. ¿Cómo lo hacemos? Lavando las manos con frecuencia, evitando lugares cerrados con grandes aglomeraciones, evitando compartir chupetes, biberones o toallas, empleando suero fisiológico si hay mocos, y acudiendo al pediatra cuando sea necesario.
- Vínculo emocional. El frío es una oportunidad perfecta para pasar más tiempo en casa con nuestros peques y reforzar la conexión, disfrutando de más momentos piel con piel, como abrazos, mimitos, lectura y juegos tranquilos. Y evitando las pantallas como sustitutos de juego o compañía.
Si tenéis alguna pregunta, no dudéis en contactar con nosotras a través del formulario de nuestra página web, vía llamada telefónica, o presencialmente en nuestro centro de educación infantil Mi Cole en Ruzafa, Valencia.
