Como ya os hemos dicho en otras entradas, el periodo de adaptación en una escuela infantil de Valencia, o de cualquier otra ciudad —no vamos a presumir de nuestra tierra, aunque podríamos—, debe ser un proceso gradual para que el niño o niña se vaya familiarizando con un entorno nuevo, las educadoras y las rutinas. Pero tampoco conviene obsesionarse con una duración concreta, ni tender a comparar con los hijos de nuestros hermanos o amigos, pues esta no deja de estar en función del peque, si bien el objetivo principal es que se sienta seguro y confiado en el centro educativo.
Los comienzos suelen ser complicados, tanto para nosotros, sus papás y mamás, como para nuestros peques. No importa que los hayamos preparado previamente con una rutina y un calendario mientras se acercaba el momento de empezar el cole, porque para ese día nadie puede prepararlos, ni siquiera nosotros. Es algo que van a experimentar por primera vez. Por lo tanto, es completamente normal que los primeros días lloren, se sientan inseguros, e incluso que con el paso de las semanas esta dinámica vaya a peor y no quieran separarse de nosotros. Desde que pisen el cole ya sabrán cuál es su destino cada mañana, y al principio no querrán ir, pero después de un tiempo os aseguramos que esto cambiará.
¿Cómo preparar a tu hijo para la escuela infantil?

Aunque podréis hallar más consejos en otras entradas ya publicadas en este blog, desde nuestra escuela infantil de metodología Montessori situada en el barrio valenciano de Ruzafa vamos a daros unas claves para la adaptación de los niños de 0 a 3 años.
- Naturalidad. Hablar de la escuela infantil con naturalidad durante los días previos, imprimiendo además un toque de entusiasmo por nuestra parte, contribuirá a presentarla como una experiencia positiva, pero sin pasarnos. Más bien, se trata de explicarle a nuestro peque qué encontrará allí: educadoras con las que se divertirán, juegos, canciones y otros niños y niñas.
- Tranquilidad. Nuestros hijos perciben el estado emocional de sus papás y mamás. Así, si nos notan nerviosos o preocupados, con total probabilidad se contagiarán de nuestro estado de ánimo, sintiéndose inseguros.
- Despedida. Nunca debemos marcharnos sin despedirnos, aprovechando un momento de distracción. Muy al contrario, una despedida breve, cariñosa y clara suele generar más confianza que desaparecer sin más. También podemos explicarles cuándo volveremos a recogerlos, como por ejemplo después de la comida, la siesta…
- Respetar ritmos. Como ya os hemos dicho arriba, no hay que caer en comparaciones, pues van erosionando la confianza de nuestros hijos e hijas. Cada niño o niña es diferente y tiene sus ritmos. Y esto no implica que vaya con retraso respecto a nuestros sobrinos o los peques de nuestros amigos, sino que su adaptación requiere más tiempo, sin más, y no pasa nada.
- Validar emociones. Cuando aparezcan lágrimas, inseguridad o enfado —que aparecerán—, es importante que no minimicemos lo que sienten, aunque para nosotros no sea para tanto porque ya no somos niños y tenemos problemas mucho mayores. Pero para ellos, ahora ese es SU problema, y tenemos que respetar que esté triste y le cueste despedirse.
- Mantener rutinas. Horarios regulares de sueño, baño, comidas, parque y llegada a la escuela infantil facilitan mucho la adaptación. Además, podemos compartir esta información con el equipo educativo del centro para que sus hábitos no se vean demasiado alterados cuando no estén en casa.
- Evitar cambios. Nos referimos a grandes cambios al mismo tiempo, como quitar el pañal, la retirada del chupete o el cambio de habitación, pues les provocará estrés y probablemente regresiones, echando por tierra todos los avances que hayamos conseguido hasta la fecha.
- Objeto de apoyo. Un peluche que no sea muy grande, una mantita o un objeto familiar pueda dar seguridad a nuestros peques durante los primeros días.
Como os hemos dicho, es normal que exista llanto, rechazo, miedo… durante los primeros días o incluso semanas. No obstante, si pasado un tiempo que consideremos prudencial, nuestro hijo o hija sigue manifestando malestar o alteraciones en su comportamiento, sin llegar a establecer un vínculo de confianza con el entorno, no está de más que hablemos con su educadora o directamente con las directoras del centro para valorar la situación.
Si tenéis alguna pregunta, no dudéis en contactar con nosotras a través del formulario de nuestra página web, vía llamada telefónica, o presencialmente en nuestro centro de educación infantil Mi Cole en Ruzafa, Valencia.
