Esta entrada no estaba prevista, porque ya hablamos hace unos años sobre el respeto a los animales, pero se nos ocurrió que podríamos aportar algo nuevo leyendo un libro sobre esos amigos peludos que nos acompañan fielmente a lo largo de su corta vida, haciendo más felices las nuestras. Y dado que se acerca la Navidad, Papá Noel, los Reyes Magos y los tan ansiados regalos para nuestros peques, debemos tener presentes ciertas cuestiones antes de lanzar las respectivas cartas a los buzones de Laponia y Oriente, respectivamente, para que los duendes y pajes no cometan un grave error.
Muchos de vuestros hijos e hijas os habrán dicho alguna vez que les gustaría tener un perrito o un gatito. Incluso es aún más probable que se lo hayan pedido como regalo de Navidad. Pues bien, debéis saber que ese cachorro que tan adorable, cariñoso, juguetón y divertido nos parece, al cabo de unos meses, crecerá. Y aunque siga siendo igual de adorable, cariñoso y juguetón, ya no nos resultará tan divertido sacarlo a pasear, llevarlo al veterinario —que son muy caros—, cuidar de él cuando se ponga enfermo y pagarle el tratamiento u operaciones si las precisa, bañarlo, comprarle su comida… Pero, sobre todo, cuando más nos molestará será en el momento en que queramos irnos de vacaciones, porque, claro, ¿con quién se queda? Un gato puede quedarse solo unos días…, pero ¿y un perro? Un perro no puede quedarse solo, y es entonces cuando a muchas familias les molesta y deciden abandonarlo.

Cada vez que llega el verano el número de abandonos de animales se multiplica, y las protectoras terminan atestadas, teniendo que introducir a diversos perros en el mismo espacio, con el peligro que eso conlleva. Luego vemos programas de televisión, nos conmovemos por esos ojitos tristes y nos sentimos tentados de adoptarlos. Pero, claro, ya llevan una mochila con sus traumas, y esas familias previamente conmovidas deciden que no pueden hacerse cargo y los devuelven, incrementando el sufrimiento del animal, de ahí que los protocolos de adopción sean tan largos. Al fin y al cabo, lo único que persiguen las entidades es que se cumplan los derechos de los animales, porque tienen derechos, y desde nuestra escuela infantil de metodología Montessori vamos a enseñároslos.
¿Cuáles son los derechos de los animales?
La Declaración Universal de los Derechos del Animal presentada a la UNESCO comienza con un Preámbulo de seis puntos y continúa con catorce artículos. Por motivos de extensión, no vamos a compartirlos todos, pero sí aquellos que creemos más importantes o representativos.
Comencemos por el Preámbulo:
- Considerando que todo animal posee derechos.
- Considerando que el desconocimiento y desprecio de dichos derechos han conducido y siguen conduciendo al hombre a cometer crímenes contra la Naturaleza y contra los animales.
- Considerando que el reconocimiento por parte de la especie humana del derecho a la existencia de las otras especies de animales constituye el fundamento de la coexistencia de las especies en el mundo.
- Considerando que la educación implica enseñar, desde la infancia, a observar, comprender, respetar y amar a los animales.

Sigamos con los artículos:
- Artículo 2, C): Todos los animales tienen derecho a la atención, a los cuidados y a la protección del hombre.
- Artículo 3, A): Ningún animal será sometido a malos tratos ni actos crueles.
- Artículo 6, A): Todo animal escogido por el hombre como compañero tiene derecho a que la duración de su vida sea conforme a su longevidad natural.
- Artículo 6, B): El abandono de un animal es un acto cruel y degradante.
- Artículo 14, B): Los derechos del animal deben ser defendidos por la ley, al igual que los derechos del hombre.
En fin, esperamos que haya sido suficiente. Si tenéis alguna pregunta, no dudéis en contactar con nosotras a través del formulario de nuestra página web, vía llamada telefónica, o presencialmente en nuestro centro de educación infantil Mi Cole en Ruzafa, Valencia.
