Seguro que en alguna ocasión hemos pensado que ciertos trastornos y patologías relacionadas con la salud física y mental sólo afectan a los adultos, puesto que los niños y niñas son demasiado pequeños como para experimentarlos, ¿verdad? Un claro ejemplo de esto es la ansiedad: una respuesta natural del cuerpo frente al estrés y el peligro, que se manifiesta como un sentimiento de miedo e inquietud. Y en sí misma no es un problema, dado que en muchos casos ayuda a enfrentar situaciones complicadas o actúa como un revulsivo para concentrarse. El problema, más bien, surge cuando esta reacción se intensifica, convirtiéndose en un trastorno.
Dicho lo anterior, lo primero que tenemos que preguntarnos es: ¿existe la ansiedad en los peques? Sí, desde luego. ¿Y cómo se define? La ansiedad infantil es un problema frecuente, pero, para la tranquilidad de todos los papás y mamás que nos están leyendo, tratable. Aparece cuando el miedo o la preocupación son intensos, persistentes y afectan al día a día de los niños y niñas. ¿Os suena? Sí, del mismo modo que ocurre en los adultos, pero manifestándose de otro modo. Y aquí es donde surge la pregunta del millón: ¿cómo se manifiesta? Que no cunda el pánico, porque desde nuestra escuela infantil de metodología Montessori vamos a explicaros cómo detectar que vuestro peque está comenzando a sufrir este trastorno.
¿Cómo se manifiesta la ansiedad en los niños?

Es importante que no confundamos ansiedad con las clásicas rabietas; pueden parecer lo mismo en un primer momento, de ahí que no les concedamos mayor importancia, pero no lo son, por lo que vamos a tratar de hilar lo más fino posible. Y, dependiendo de la edad, el trastorno suele presentarse de las siguientes formas:
- Emocionales. Podremos identificarlas con el miedo excesivo a separarse de papá y mamá, preocupaciones constantes como «¿y si pasa algo malo?», o irritabilidad y llanto fácil. Son síntomas claros de que algo los hace sentirse tremendamente inseguros.
- Físicas. Lo veremos si nuestros hijos se quejan por dolores de barriga o de cabeza sin causas médicas claras, náuseas y mareos, o problemas para dormir. Esto denota claramente que algo les preocupa sobremanera como para que el cuerpo se mantenga en un estado de malestar y tensión.
- Conductuales. Esto se manifiesta cuando los peques evitan ir a la escuela infantil o al cole, se aferran a sus papás y mamás sin querer relacionarse con sus profesoras, y tienen regresiones tales como hacerse pis encima o hablar como si fueran más pequeños de lo que son.
Y hasta aquí la entrada de hoy. En la próxima entrada seguiremos desarrollando este tema. Si tenéis alguna pregunta, no dudéis en contactar con nosotras a través del formulario de nuestra página web, vía llamada telefónica, o presencialmente en nuestro centro de educación infantil Mi Cole en Ruzafa, Valencia.
