¿Cómo gestionar el tiempo extraescolar de los niños de 0 a 3 años?

niños en columpio extraescolar

Desde nuestra escuela infantil de metodología Montessori, sabemos que las extraescolares adquieren más importancia a comienzos de año, cuando decidimos cuáles son las actividades que consideramos más aptas para nuestros hijos e hijas, aunque también solemos recurrir a ellas cuando el trabajo nos impide pasar más tiempo con ellos, obligándonos a gestionar esas ausencias por otros medios. En consecuencia, como educadoras y madres, queremos aconsejaros sobre cuáles consideramos que son las mejores para peques de cero a tres años en su día a día, así como los peligros que les podrían suponer un exceso de las mismas.  

Corre, que no llegamos. 

Los primeros años de vida son fundamentales para el desarrollo del cerebro de los niños y niñas, eso es cierto y lo hemos comentado muchas veces. Sin embargo, tal afirmación no implica que cuantas más actividades lleven a cabo más vayan a aprender, sino todo lo contrario. Llevarlos de un sitio para otro, habiendo finalizado su jornada escolar, lejos de ayudarlos, solo contribuirá a incrementar sus niveles de estrés, inseguridad y frustración al no disponer del tiempo suficiente para hacer todo lo que sus padres y madres esperan de ellos. 

Si echamos la vista atrás, cuando éramos niños y salíamos del cole, pasábamos por casa para recoger la merienda, y nos marchábamos a jugar a la calle con otros peques hasta la hora de hacer los deberes y cenar. Hoy en día, muchos niños salen de la guardería y meriendan rápidamente mientras se cambian de ropa o de mochila, en función de si les toca ir a practicar algún deporte, aprender idiomas o tocar un instrumento, mientras escuchan de boca de sus atribulados padres: «¡corre, que no llegamos!». En lugar de atosigarlos con prisas y obligarlos a realizar actividades que no sabemos si son de su agrado, podríamos preguntarles qué tal les ha ido el día, o si han hecho algún amiguito nuevo. 

Muy al contrario de lo que algunos padres y madres opinan, jugar no es perder el tiempo. Más bien, se trata de un tiempo fundamental para el aprendizaje, una inversión de futuro, y la carencia de tiempo de juego tiene consecuencias indeseables. Una agenda repleta de actividades organizadas de lunes a viernes, y con extensiones los fines de semana, tiene como resultado niños estresados y empachados de información, con dificultades para concentrarse y disfrutar del momento, siempre preocupados por la siguiente actividad, por la próxima novedad. Además, encontrándose planificados y dirigidos por adultos, no saben qué hacer y se aburren si alguien no les organiza el tiempo o el juego, tienen poca capacidad de decisión, escasa creatividad y nula propensión a inventar o descubrir, por lo que les resulta difícil relacionarse, negociar con sus iguales, trabajar en grupo, autorregularse o resolver sus problemas solos. 

Dicho esto, ¿son malas las actividades extraescolares? En absoluto, e incluso para niños y niñas con problemas de socialización pueden resultar muy positivas, siempre y cuando se lleven a cabo con moderación. Por esa razón, vamos a proponeros una lista con las que consideramos más adecuadas en una franja de edad establecida entre cero a tres años, pues nada aporta más a un peque que jugar y aprender con su papá y mamá, o incluso con sus hermanos, explorando libremente el entorno que le rodea.

¿Cuáles son las mejores actividades extraescolares para niños de cero a tres años?

  1. Ir al parque. El parque es el lugar por excelencia para fortalecer la capacidad psicomotriz del niño y favorecer la toma de decisiones de manera natural; esto es probando, arriesgando, equivocándose, cayéndose y aprendiendo de sus errores. Asimismo, es un buen momento para que juegue con otros niños y niñas, familiarizándose con las normas que se gestan entre ellos.
  2. Hacer la compra con papá y mamá. Pasear contribuye a liberar energía y fortalecer la resistencia física y psicológica. Y además, aparte de pasar tiempo con nuestros peques, visitar el supermercado u otras tiendas contribuirá a expandir su vocabulario y descubrirles el mundo cotidiano. 
  3. Mimitos y juegos en la alfombra. Si no tenemos alfombra, como dijimos en otra entrada, también nos vale sentarnos en el suelo con un cojín. Lo importante es reforzar nuestro vínculo con ellos, transmitiéndoles confianza, amor, y aportándoles nuestros conocimientos. ¿Cómo hacerlo? Pues dándoles besos y abrazos, jugando con sus juguetes o haciendo puzles, por poner algunos ejemplos, siguiendo en todo momento su curiosidad. Todo juego que persiga esta variable terminará resultando productivo. 
  4. Leer cuentos. Esta actividad ayuda a desarrollar el vocabulario, la memoria y la capacidad de concentración. Ahora bien, como ya indicamos en una publicación anterior donde hablábamos del sueño, deben ser cuentos preferiblemente en papel y de temática relejada.
  5. Natación. Podemos darnos un chapuzón con nuestros hijos e hijas para construir nuestra relación de confianza y seguridad sin necesidad de contar con una matrona. Así, poco a poco les ayudaremos a meter la cabecita en el agua y soltarles con sus corchos o manguitos, pidiéndoles que se acerquen a nosotros.
  6. Juego libre. Esto es fundamental en el desarrollo intelectual y emocional de los niños y niñas. Les aportan la confianza de saber que pueden hacer las cosas por sí mismos y que son capaces de satisfacer su curiosidad. Eso sí, para que esto ocurra, debemos inhabilitar otros estímulos que puedan distraerles, como la televisión, darles libertad para que investiguen por la casa, y, sobre todo, no interrumpirles mientras están concentrados jugando a su aire.
  7. Intercambiar experiencias diarias. Las conversaciones entre padres e hijos sobre el presente ayudan a desarrollar la atención y la concentración. Mientras que las que se centran en lo que ha ocurrido a lo largo de la tarde y el día contribuyen a mejorar la capacidad del niño de memorizar y recordar. Y por si fuera poco, nos estaremos comunicando con ellos, haciéndoles saber que sus problemas e inquietudes nos interesan, y que confiamos en ellos para hablarles de los nuestros, aderezados, por supuesto, con una pizca de ficción para que no se preocupen. 

Para finalizar, antes de tomar cualquier decisión, conviene no imponer ninguna actividad extraescolar a nuestros pequeños y hablarles de los beneficios que esta supondrá para ellos. Aunque consideremos que nuestro deber como padres y madres es orientarles, no deja de ser importante que, si hemos decidido que la practiquen, escuchemos si les gusta o no. Si la extraescolar se convierte en una obligación tediosa, el efecto en ellos será contraproducente. Asimismo, es esencial que nos impliquemos con estas actividades para poder preguntarles con criterio y que no ocupen el tiempo que necesitan para jugar, descansar y hacer los deberes. 

Esperamos haberos ayudado con esta entrada. Si tenéis alguna duda, no dudéis en contactar con nosotras a través del formulario de nuestra página web, vía llamada telefónica, o incluso presencialmente en nuestro centro de educación infantil Mi Cole en Ruzafa, Valencia. 

¿Cómo gestionar el tiempo extraescolar de los niños de 0 a 3 años?
Scroll hacia arriba