Educación infantil respetuosa en Valencia

niños en clase aprendiendo educacion respetuosa

Si bien ya hemos hablado de esto en alguna ocasión, seguro que los papás y mamás que nos leen por primera vez agradecerán que les facilitemos la navegación por este nuestro blog para abordar un tema en auge y estrechamente relacionado con la crianza: la educación infantil respetuosa. Y, como educadoras de una escuela infantil de metodología Montessori, donde también ponemos en práctica la educación respetuosa en Valencia, no podemos sino explicar en qué consiste.

La educación respetuosa es, ante todo, una forma de acompañar a los niños y niñas basada en el respeto, la empatía y los límites, en lugar del miedo, los castigos y la obediencia ciega a un adulto. Pero, cuidado, porque esto no significa dejar que nuestros hijos hagan lo que quieran. No debemos confundir los términos. La idea, más bien, es combinar calidez y firmeza: reconocer lo que sienten los peques y, al mismo tiempo, no perder de vista lo que necesitan, manteniendo unos límites. 

Antes de hablar de los principios, os pondremos un caso práctico frente a lo más temido para los padres y madres: una rabieta. Pues bien, la educación respetuosa no consiste en ceder y darle lo que pide para que deje de llorar, sino en validar lo que está sintiendo y, a continuación, mantenernos firmes. Por ejemplo: «Sé que quieres el juguete y estás muy enfadado. Puedes llorar; estoy aquí contigo. Pero no te lo voy a comprar». Sí, ya sabemos que parece muy utópico, y por eso vamos a hablaros de los principios de la educación respetuosa para que vayáis poniéndolos en práctica. 

¿Cuáles son los principios de la educación respetuosa?

profesora inculcando educación respetuosa en clase

Los principios de la educación respetuosa parten de la idea de que los niños y niñas requieren límites y orientación, pero sin que pierdan la dignidad, la empatía y la consideración. Así, como escuela infantil respetuosa en Valencia y de metodología Montessori vamos a hablaros de los principios fundamentales y su función en el desarrollo infantil de 0 a 3 años.

  • Respeto mutuo. Tratar a los niños y niñas como personas con derechos, emociones y necesidades, evitando humillaciones, amenazas y gritos. Aunque seamos sus padres y madres, no somos sus dueños, por más que tengamos la obligación de cuidar de ellos, educarlos y velar por su desarrollo. Esto no implica, repetimos, permitir que hagan lo que quieran o se salgan con la suya, pero sí tener presente aquello que piensan, quieren o temen antes de tomar una decisión. De ese modo, sentirán que los respetamos y ellos nos respetarán más a nosotros al no vernos como tiranos que sólo les dan órdenes. 
  • Límites claros y validar las emociones. Por ejemplo, se puede reconocer que estén enfadados, tristes, frustrados, cansados…, pero sin perder de vista los límites, como gritar, pegar, morder, hablar mal… Dicho de otro modo: se valida el sentimiento, pero no se permite la acción. Y los límites deben ser comprensibles, realistas y acordes a su edad. Por tanto, no podemos exigir autocontrol, paciencia o razonamiento que todavía no corresponde a su madurez neurológica. 
  • Disciplina sin violencia. Se deben evitar los castigos físicos, insultos, intimidación y humillaciones. Recordad que lo que persigue la educación respetuosa es enseñar y reparar, no simplemente obtener obediencia. En consecuencia, cuando un niño o niña está desbordado, lo primero que hay que hacer es procurar que recupere la calma y la seguridad; después se habla de lo ocurrido y de cómo actuar. 
  • Escucha y comunicación. Dar espacio para que los peques expresen lo que sienten y necesitan, y explicar nuestras decisiones como adultos cuando sea posible o lo creamos pertinente. 
  • Autonomía progresiva. Tenemos que permitir que nuestros hijos tomen decisiones apropiadas para su edad, se equivoquen y participen en aquello que les afecta. Muchas veces estaremos tentados de elegir por ellos para ahorrarles el trance, pero no es bueno que lo hagamos para su desarrollo emocional y posterior madurez. Caerse no es más que una oportunidad para levantarse. 
  • Responsabilidad y reparación. En lugar de centrarnos únicamente en que nuestros hijos e hijas paguen por una mala conducta, debemos ayudarlos a que comprendan sus consecuencias y reparen el daño ocasionado siempre que sea posible. 
  • Cuidar al adulto. Nadie nace enseñado. Ser papás y mamás es una carrera de fondo, no de velocidad. Y educar respetuosamente requiere que madres, padres y educadoras puedan reconocer sus propios límites, pedir ayuda y tener la oportunidad de reparar cuando se equivocan. 

¡Os deseamos felices vacaciones de verano! Si tenéis alguna pregunta, no dudéis en contactar con nosotras a través del formulario de nuestra página web, vía llamada telefónica, o presencialmente en nuestro centro de educación infantil Mi Cole en Ruzafa, Valencia. 

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