La respuesta es un NO categórico. Y aunque somos plenamente conscientes de que es una creencia popular fuertemente arraigada en la sociedad, tanto que suele pasar de padres y madres a hijos e hijas, debemos ser tajantes al afirmar que, dejar llorar a un bebé en lugar de consolarlo, lejos de contribuir a su educación, puede ocasionar fuertes perjuicios.
Antes de entrar en materia, desde nuestra escuela infantil de metodología Montessori queremos plantearos una pregunta: ¿por qué lloran los bebés? En alguna ocasión os lo habréis preguntado, ¿verdad? Ha comido, ha expulsado los aires, ha hecho sus necesidades, está limpito… Parece que todo lo que podía ocasionarle algún tipo de problema ha sido resuelto, y aun así se nos pone a llorar. ¿Qué hacemos? Tal vez en alguna ocasión hayamos pensado que ya se callará, o que si lo cogemos lo estaremos acostumbrando al bracito y que por ende no será capaz de dormirse solo, ya que siempre recurrirá a las lágrimas para ablandarnos y, consecuentemente, lo estaremos malcriando. Pues bien, esta idea no solo es errónea, sino que además, poniéndola en práctica, estaremos dañando a nuestros hijos. Por esa razón, vamos a mostraros algunas claves por las que es importante no dejar de atenderlos cuando lo piden.
Beneficios de consolar a los bebés

El llanto de un peque puede deberse a dos motivos: físicos o emocionales. Los primeros seguro que ya los conocéis, puesto que habréis pensado cómo pueden salir tantas cacotas de una cosita tan pequeña y adorable, os habrán vomitado encima al darles de comer o al expulsar los aires… Qué os vamos a contar en ese aspecto que no sepáis. Pero ¿y los emocionales? Esos son más complicados de identificar, y suelen deberse principalmente a una falta de seguridad. Nosotros como adultos, cuando no nos sentimos seguros, lo verbalizamos o simplemente tratamos de remediarlo; pero los bebés no saben expresarse, por lo que el único recurso del que disponen para hacernos llegar su malestar es mediante el llanto. Así pues, ¿qué conseguiremos al consolarlos?
- Reducción del estrés. Cuando los bebés lloran, lo que nos están comunicando es que se sienten mal, tienen miedo o están nerviosos, y si no acudimos a esa llamada, lo que estamos haciendo es incrementar su estrés. Así las cosas, si los abrazamos, mimamos y estamos con ellos hasta que se tranquilicen, contribuiremos a rebajar ese malestar que los atenazaba. Tal vez no estaban cómodos en la posición en la que los habíamos dejado, algo los ha asustado, o tenían frío. Los motivos pueden ser muy diversos, pero lo importante es que les atendamos hasta entender qué sucede y solventarlo.
- Combatir el cortisol. El cortisol es la hormona del estrés, y la responsable de la aparición de problemas de conducta durante la infancia, cuando los bebés dejan de ser peques y comienzan a ser niños y niñas con tendencias rebeldes, e incluso con el retraso madurativo de algunas áreas del cerebro. Pero no hay que preocuparse, porque os ofrecemos el remedio contra esta hormona diabólica: los neurotransmisores como la oxitocina (la hormona del amor), y opiáceos endógenos que actúan como analgésicos naturales. ¿Y esto cómo se consigue? Tranquilos, no hay que comprar nada en farmacias. Mediante el contacto físico, ya sean abrazos, mimos y caricias, conseguiremos la liberación de esos neurotransmisores.
- Fomentar un apego seguro. Si de bebés dejábamos llorar a nuestros hijos o hijas hasta que se cansaran y no le consolaban, es probable que ese niño o niña desarrollara una visión hostil y disfuncional del mundo que le rodeaba, lo que podría acarrearle graves problemas futuros, como trastornos psicológicos. Así de importante es el tema. ¿Cómo evitamos esto? Estando al tanto de sus necesidades emocionales y sabiendo satisfacerlas, pues no hay que olvidar que la educación emocional comienza desde el primer instante en el que su mamá y papá lo cogen en brazos por primera vez.
Para finalizar, debemos concluir afirmando que los abrazos, mimos, besitos y consuelos no malcrían, sino que educan en el amor, la amabilidad y el respeto. Ya es hora de liberarnos de todo aquello que nos enseñaron y creíamos correcto, y darles una oportunidad a otros métodos. Si tenéis alguna pregunta, no dudéis en contactar con nosotras a través del formulario de nuestra página web, vía llamada telefónica, o presencialmente en nuestro centro de educación infantil Mi Cole en Ruzafa, Valencia.
