¿Cuándo no debemos hacer caso a nuestros hijos?

niña con sus padres

Bueno, dicho así, puede quedar un poco feo. Al contrario de lo que pensaban nuestros abuelos, en la actualidad sabemos que hacer caso a los niños y niñas ayuda a fortalecer su autoestima. Además, sabemos que ignorar a un niño para castigarlo puede ser tan doloroso como una reprimenda física. Nuestros hijos necesitan de sus padres, y apartarlos de nuestro lado puede asustarlos y enseñarles que podemos despreciar al que nos necesita. Entonces, ¿a qué viene este título para la entrada de hoy?

Ahora, veámoslo de otro modo. Muchos padres y madres creen que hay que hacer caso a los niños en todo momento. Y en general, tienen razón, pero debemos tener en cuenta que hay excepciones donde es mejor ignorarlos por su propio bien. Así pues, desde nuestra escuela infantil de metodología Montessori, que siempre persigue aumentar la autonomía de los más pequeños, vamos a mostraros algunas situaciones que ejemplifican lo que os estamos comentando. 

¿En qué momentos debemos ignorar a los niños?

padres jugando con su hijo

Puede que estéis más o menos de acuerdo con nosotras, y por supuesto este es nuestro criterio, avalado por nuestra trayectoria como educadoras. Sin embargo, creemos conveniente mostraros circunstancias donde es mejor no hacer caso a nuestros hijos, y de ese modo fortaleceremos su independencia. 

  • Tartamudear. Comprendemos que puede generar alerta, pero a veces se trata de algo pasajero cuando los niños y niñas comienzan a hablar, y darle más importancia puede agravar el problema. En tal caso, lo mejor es no hacer nada y limitarnos a observar. Si vemos que persiste a lo largo de unas semanas, entonces sí, convendría acudir a un logopeda. 
  • Contar algo. Si nuestro hijo viene llorando, debemos atenderlo de inmediato. Si le duele algo, también. Pero si sólo quiere contarnos algo, no hay nada de malo en hacerle esperar, máxime si estamos haciendo otra cosa en ese momento. La paciencia es una habilidad difícil de conseguir, pero crucial para el desarrollo cerebral de los niños y niñas. Los estudios neuropsicológicos demuestran que saber esperar ayuda a tomar mejores decisiones, tener mayor autocontrol, y que resulta fundamental en el rendimiento académico. Así pues, sólo tenemos que ayudarle a entender que puede esperar un poquito.
  • Palabrotas. Llegará el día en que nuestros hijos o hijas digan una palabrota. Y más si tienen hermanos, primos o amigos mayores. El niño dice la palabrota porque la ha escuchado, y no entiende para qué sirve esa palabra. Si no le hacemos ningún caso, posiblemente la descatalogue de su repertorio o dejará de darle importancia. Por el contrario, si la dice y nos ponemos nerviosos, reímos o nos enfadamos, el niño sabrá que es una palabra poderosa y no podrá dejar de decirla porque sabrá que provoca reacciones emocionales intensas y eso le parecerá una novedad fascinante y divertida a la vez. Así que si no queremos que las repita una y otra vez, no debemos hacerle caso.
  • Dormir. Es bueno que los padres y madres sepamos poner fin al día con amor y confianza. Y si ya hemos llevado a cabo todos los rituales previos al momento de dormirse (cenar, ponerse el pijama, lavarse los dientes, leer un cuento, darle un beso de buenas noches, arroparlos…), lo mejor que podemos hacer es explicarles que el día ya ha terminado y, en nuestra compañía, sin decir nada más, aguardar a que se duerman por sí solos. De ese modo, dejarán de buscar entretenimiento y entenderán que ya hemos concluido nuestra parte y que ahora les toca a ellos hacer lo propio con la suya. 

Si tenéis alguna pregunta, no dudéis en contactar con nosotras a través del formulario de nuestra página web, vía llamada telefónica, o presencialmente en nuestro centro de educación infantil Mi Cole en Ruzafa, Valencia.

¿Cuándo no debemos hacer caso a nuestros hijos?

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